ANGELS IN AMERICA. FANTASIA GAY SOBRE TEMAS NACIONALES.

Han sido seis horas de teatro norteamericano gay comprometido, con un texto muy difundido, premiado, que adquiere nuevo sentido en la Italia de Berlusconi, de Fini, y de los posicionamientos vaticanos ante la homosexualidad, tan alejados de la realidad legal europea y de la evidencia en la calle. Es muy llamativa la fuerza del idioma y de la interpretación de los textos (el gestus) para hacer plenamente italianos los contenidos de esta larga Divina Comedia de nuestros años atormentados.

 ANGELS IN AMERICA. FANTASIA GAY SOBRE TEMAS NACIONALES.

De Tony Kuchner, Premio Pulitzer por esta obra en 1992, que también ha recibido premios Tony.
Compañía Teatro dell’Elfo de Milán (Italia)
Dirigida por Ferdinando Bruni y Elio de Capitani, estrenada en 2007.
Interpretada por Elio de Capitani, junto con  Ida Marinelli (ambos premios Ubu), Elena Russo Arman, Cristina Crippa, Cristian Giamarini, Edoardo Ribatto, Fabricio Matteini y Umberto Petranca.
Teatros del Canal, 8 al 10 de junio de 2012.
 

 Angels in América ha sido teatro y televisión y se ha difundido enormemente como texto teatral que refleja un estado de opinión ante el drama del Sida y la estigmatización de los homosexuales. Es un relato a tiempo real e intensidad creciente que desemboca en una paz esperanzada y emotiva, un homenaje a los que tanto han sufrido con esta enfermedad incomprensible.

Cuenta un instante en las vidas cruzadas de dos enfermos de Sida y las personas que les rodean. Un joven jurista mormón muy reprimido abandona a su esposa y vive su homosexualidad a escondidas. Es el protegido de un político republicano con influencia en la Casa Blanca, un hombre de pasado oscuro y maneras sórdidas que ha enfermado de Sida. La esposa del joven enloquece por el silencio de su marido, y en sus visiones conoce seres que no se atreve a conocer en la gran ciudad.

El protagonista absoluto es Prior, un homosexual con pareja estable (descreído y progresista) cuando descubre que ha desarrollado el Sida; el miedo y las dudas desencadenan una tormenta sentimental en su novio, que no puede soportarlo y lo abandona. La medicación y la tristeza ocasionan en el enfermo unas visiones que conectan con las de la esposa mormona abandonada. Un amigo querido de Prior, negro alegre y muy amanerado, trabaja en el hospital cuidando del político republicano de día, y del amigo progre de noche (Cuando el político derechista muere, le roba las inaccesibles medicaciones de última invención –AZT- para llevárselas a su amigo, que revive y contrarresta la enfermedad).

Kuchner no oculta el entramado dramatúrgico, es más, lo hace ostensible con paralelismos, binomios, un tanto maniqueos: homosexual abierto-oculto, enfermo aceptado-clandestino, pareja normalizada-sexo anónimo, fanatismo religioso-espiritualidad personalizada, América profunda-Nueva York, republicanos-demócratas.

La puesta en escena es meritoria: las proyecciones y las apariciones dinamizan un espacio neutro; tres paredes permeables de mamparas dan paso a muebles y elementos para ambientar fácilmente dos docenas de espacios. Los actores hacen un excelente e intenso trabajo, doblando personajes con una naturalidad pasmosa. La gestualidad y el tono de voz estaban totalmente alejados de Nueva York y plenamente presentes en Italia.

El valor y el mérito de esta obra están en el momento de su estreno, y también en la Italia de hoy en día; el gran mérito de los italianos es plantear abiertamente la legitimidad del amor gay con independencia de la espiritualidad individual. Y debemos aplaudir este mérito.

En el Madrid de 2012 se nos plantean otras disquisiciones, no tan alejadas, pero distintas. La excesiva duración del espectáculo, con situaciones reiterativas que no contribuyen a la intensidad del instante, salvo al final, dejan agotado al espectador.

El público ovacionó el espectáculo, puesto en pié, largos minutos. Ovacionó a sus promotores, a los afectados, a los que quedan en el recuerdo, seguía ovacionando cuando los actores despedían Madrid y cuando dejaron vacío el espacio.

Esta excelente presencia cultural italiana en Madrid, se suma a aquella magnífica exposición de pintura barroca (la colección privada del escenógrafo Pizzi). Curiosamente, una centena de españoles e italianos nos reuníamos en el teatro, mientras España e Italia se enfrentaban en la Eurocopa de fútbol, Nadal intentaba ganar un torneo en París y Fernando Alonso (adorado en Italia) corría un gran premio con un Ferrari rojo.

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Acerca de jonsarasti

Después de años dedicado a la enseñanza y a crear espectáculos didácticos, ahora escribo y dirijo lo que me emociona y lo que es urgente. Este blog ha estado activo durante unos años, lo abandoné para no criticar inútilmente, ahora lo retomo para mi contento. Espero que os sirva.
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