PLAYING CARDS 1: SPADES (Juego de cartas 1: Picas)

Había una expectación inusitada, la crema de la cultura española en las gradas del circo, ante un espectáculo teatral con guión cinematográfico muy americano, de tres horas de duración, en el que el dispositivo escénico, un juguete gigante de trampillas, giratorios y elevadores, se comía literalmente la trama. Unos personajes muy bien defendidos cuyas historias no tenían nada de nuevo, y un argumento ya conocido: no está mal que se diga “la causa la guerra es la codicia infame de los criminales con poder”, pero se dice de un modo tan desdibujado en un conjunto de anécdotas, que lo que vemos es más el prodigio mecánico y los virtuosismos actorales que un historia impactante. Yo siento decepción: tanto aparato para salir cansado del circo.

PLAYING CARDS 1: SPADES (Juego de cartas 1: Picas)                                                 Primera parte del espectáculo-río que montará Robert Lepage en sucesivos festivales públicos de Europa: Ruhrtriennale, Chalons en Champagne, Lyon, Amiens, Londres y Copenhague.                                                                                                                              Robert Lepage dirige el colectivo Ex Machina. Actúan y son autores de sus textos: Sylvio Arriola, Carole Faisant, Nuria Garcia, Tony Guilfoyle, Martin Haberstroh, Sophie Martin y Roberto Mori.                                                                                                                                    El equipo técnico es de 25 personas, y 8 maquinistas debajo del artilugio escénico. La idea escenográfica es de Jean Hazle.                                                                                        Producción del Festival Otoño-Primavera de la Comunidad de Madrid. Estreno mundial. Teatro Circo Price del Ayuntamiento de Madrid, del 9 al 14 de mayo de 2012.

En 1994 Robert Lepage, creador muy brillante especializado en espectáculos para festivales internacionales, había ideado el espectáculo-río, con The 7 streams of the river Ota, una historia múltiple que transcurría entre Japón y Estados Unidos, que cuando lo vi en Barcelona duraba más de 6 horas. Yo era más joven, y lo disfruté comiéndome bocadillos en la grada bien acompañado. Ya entonces era fascinante la capacidad de transformación de los actores (no más de 6) en veinte personajes espléndidos y absolutamente arrebatadores, una bella historia cada uno de ellos. El paisaje escénico trasmutaba un jardín japonés en la vorágine de Chinatown. Aquel también era un delicioso juguete teatral.

En Madrid acabo de ver lo mismo, o la intención de hacer algo parecido. No sé qué llegará a ver el espectador al final del proceso, pero aquella hondura trágica del desgarro humano en la guerra mundial, comenzando en Hiroshima, no ha alcanzado a nuestra historia Las Vegas-Irak.

Unos soldados de la coalición internacional se entrenan en el desierto junto a Las Vegas (Nevada) para reprimir terroristas en suelo iraquí (un danés, un español, con un instructor yankee). Descansan en la ciudad del juego, donde coinciden con una feria internacional de producciones televisivas. Europeos y norteamericanos aparecen enfermos de “manías” y “patías” varias, y son atendidos por hispanos (trabajadores legales e ilegales) que sufren en carnes la violencia económica del sistema. Ya está. No hay más.

El aparato escénico, como ya he dicho, es fascinante: trampillas, puertas de habitaciones que surgen por encanto, mobiliario que aparece y desaparece… Una iluminación maravillosa y un buen sonido. ¿Sabéis qué estábamos viendo? Un espectáculo de títeres. O también una tragedia griega en un gran teatro de los de la antigüedad, donde los dioses querían forzar a las personas a humillarse, y los humanos se rebelaban una y otra vez. Los personajes son muñecos en manos de una energía que movía todo a sus pies. El concepto es estupendo, y hubiera llegado a la magia si los dramas se hubieran planteado a la primera, si hubiéramos llegado a alguna catarsis, si el pensamiento humano hubiera tenido más grandeza. Estos personajes no mostraban grandeza (salvo la jefa de limpieza mejicana, maravillosa y una excepción), no tenían universalidad y se quedaban en la anécdota, en su experiencia puntual.

Un aspecto más referido a la universalidad, que no es lo mismo que globalización: somos absolutamente iguales los públicos de España, Francia, Alemania… y podría decir de muchas otras ciudades; edades, criterios, diversidades, modos de vida, nos hacen sentir de una manera muy globalizada. Y el espectáculo responde a eso, a una cierta globalización bienpensante. Es llamativo que este juego de picas ha sido pensado para Europa. Después de los casos de Woody Allen, de Bob Wilson y alguno más, es curiosa esta emigración de productos culturales norteamericanos, a la inversa del siglo XX.

Anuncios

Acerca de jonsarasti

Después de años dedicado a la enseñanza y a crear espectáculos didácticos, ahora escribo y dirijo lo que me emociona y lo que es urgente. Este blog ha estado activo durante unos años, lo abandoné para no criticar inútilmente, ahora lo retomo para mi contento. Espero que os sirva.
Esta entrada fue publicada en drama, Uncategorized y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a PLAYING CARDS 1: SPADES (Juego de cartas 1: Picas)

  1. Pingback: Agora Lepage reparte corazóns | Dirección Escénica e Dramaturxia

  2. Pingback: Agora Lepage reparte corazóns | Escenografía Galicia

y a ti ¿qué te ha parecido? deja tu comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s