C(H)OEURS

En medio de las polémicas por la gestión y dirección del Teatro Real, un espectáculo de danza contemporánea con participación del coro se convierte en el más discutido de la temporada: incorpora el mito 15-M, las revoluciones árabes, escasa música operística y es muy pretencioso. A mí me gustó. Y también me lamenté.

El público gritaba desde la platea, pateaban y abucheaban al final, muchos se marchaban transcurridos 30 minutos del espectáculo, la prensa lo ha calificado de ridícula, sinrazón y bochorno. Algún otro día de representación, público más joven llenaba el teatro, público que ovacionó y se puso en pié al final. Un crítico musical ensalza la idea y defiende la coherencia del proyecto. Un crítico de danza lo tilda de basura. Otro crítico se plantea volver a verlo para comprobar si lo ha entendido. Los responsables se llaman Gerard Mortier (Director del TR), su amigo Alain Platel (director del espectáculo), Marc Piollet (director musical), Hildegard Vuyst (dramaturga), Ballet C de B (Gante, Holanda), el Coro Intermezzo y la Orquesta Sinfónica de Madrid.

Dicen que los colaboradores del Teatro Real viajan en Business y se alojan en el Ritz. Estas mismas personas nos proponen una lectura amable y operística de las revoluciones populares, que están impulsadas por la indignación y la pobreza, un supuesto ensalzamiento que incluye la decepción final, la soledad y la derrota. La pregunta es ¿inocentemente usan los gestos de la calle? ¿Impulsan un sentimiento favorable a la justicia? ¿Usan las emociones musicales y gestuales para sacar lo mejor de nosotros mismos?

La música de Verdi y la de Wagner corresponden a momentos revolucionarios románticos, la unificación de Alemania y la creación de Italia (que antes no existían como países) en 1870. Ambos procesos fueron guiados por las élites militares y burguesas de cada nación, y se sancionaron con guerras que anticipaban la última gran guerra del siglo XIX: la primera guerra mundial. Verdi y Wagner exaltan el nacionalismo, usan con placer en sus composiciones las masas corales, y emocionan desde entonces a millones de europeos de muchas generaciones. En esto no hay nada nuevo. Ahora eso sí, el coro hasta ahora no se desnudaba, ni decía su nombre en voz alta.

El espectáculo: una continua hilada de individuos y de masa, de la debilidad y de la fuerza. El espacio no tiene misterio: es una plaza con escalinata trasera, toda ella enmarcada en paredes de cristal traslúcido (en realidad son tiras de plástico altísimas). Comienza con una bailarina expuesta al escarnio, espiada desde los escaparates; cuando se da la vuelta y se desnuda lentamente vemos que es un hombre feo, solo, herido. El coro canta el Réquiem de Verdi. Los bailarines son líderes, exaltados, propiciadores de un estallido social, llevan una mordaza en la boca que convierten en su ropa interior, con temblores, se convierten en bragados. La masa del coro desciende lentamente a observar, se siente cercano a los mártires, y finalmente se descalza para insultar a las estructuras lanzando sus zapatos. Y las estructuras parecen más frágiles, flexibles. Incluso pueden retraerse, puede desaparecer el decorado y descender el foco. ¿Hacia qué apuntaremos el foco, qué hay detrás del decorado? Ni el director ni la dramaturga tiene respuesta, así que lanzan el foco contra nosotros.

¡Pero espera, hay más! Los Maestros de Nuremberg y los coros de Tannhäusser exaltan la participación de todos en la revuelta, el heroísmo alcanza su cumbre con los niños llevados como cadáveres en funeral islámico popular. Aquí empieza el declive para el crítico musical: la vulgarización al gritar cada uno su nombre, al tiempo que levantan un cartel con un lema bienintencionado, una mezcla de ejercicio de empresa y nostalgia del 68. (Eran más atrevidos los carteles que exhibían en ensayos que los de la representación.) Los niños muertos y los bailarines muertos a los pies del coro son los momentos más exaltados.

A partir de este momento, la música califica el desenlace: con Verdi pasamos del espíritu comunitario al dolor del individuo frustrado, y dejamos el Réquiem o Nabucco para escuchar (incluso grabado) pasajes de Macbeth o de La Traviata. El director nos hace oír la pasión de una prostituta de lujo que se muere para enmarcar una movilización que languidece. Queda la conciencia de los cantantes, que siguen levantando sus manos enrojecidas, como pálpitos de corazones que siguen vivos. Os digo una cosa que no os va a gustar: los buenos al final no ganan. En ese mismo espectáculo que contrapone individuos y masas sociales, el resultado es destrucción, muerte y decepción.

La fórmula no es nueva, los que viajan y ven más que nosotros aluden a espectáculos más elocuentes aquí o allí. A mí me gustó mucho el uso del coro, me gustó porque me gusta la música coral, y me gustó el trabajo de los bailarines. Lo que es cierto es que no se han inventado nada. Los elementos estaban aquí o allí. Pero el conjunto nos fascinó en el momento.

Quizá soy ingenuo, porque nada tiene que ver mi fascinación ante una masa que grita libertad con música, con la utilización de esa imagen en un teatro de ópera de sobresueldos y privilegios económicos. ¿Nos han arrebatado la indignación del ciudadano para ponerla en una bella vitrina de coleccionista? ¿A precio de coleccionista?

En Siria siguen asesinando personas a diario, está por ver que las revoluciones del norte de África hagan más libres a los ciudadanos y a las ciudadanas, el movimiento 15 M se ha diluido en plazas de barrio, “ocupa Wall Street” no ha conseguido enjuiciar a ningún responsable del desastre financiero que seguimos pagando. El movimiento revolucionario que inicia el siglo XXI aún no tiene música, V-W yo diría que no sirven. Incluso puede que su utilización te ofenda y duela. A algunos les dolía el mero hecho de que el director pretendía haber hecho ópera (porque no lo es tampoco).

C(H)OEURS (Entre coros y corazones)
Teatro Real de Madrid. Del 12 al 26 de marzo de 2012.

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Acerca de jonsarasti

Después de años dedicado a la enseñanza y a crear espectáculos didácticos, ahora escribo y dirijo lo que me emociona y lo que es urgente. Este blog ha estado activo durante unos años, lo abandoné para no criticar inútilmente, ahora lo retomo para mi contento. Espero que os sirva.
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