FOLLIES

FOLLIES
TEATRO ESPAÑOL, MADRID
Del 10 de febrero al 8 de abril
Musica y letras de Stephen Sondheim (nacido en 1930, autor de Company, Gipsy, A little night Music, Into the Woods…)
Dirección de Mario Gas.
Actúan Massiel, Hipólito, Asunción Balaguer, Vicki Peña, Vallicrosa, y dieciocho bailarinas y bailarines, trece estupendos cantantes de revista y musical, orquesta en directo de 22 músicos, y me dejo gente seguro.

REVISTA: espectáculo teatral de carácter frívolo que alterna diálogos y números musicales, podemos añadir en este caso el carácter nostálgico del espectáculo.
FOLLIES: Toda música ligera de gusto popular que se baila o representa, en España también ha pervivido como “folía” desde el Renacimiento, cantada o bailada. Los anglosajones y franceses la han usado para los espectáculos de chicas con cuerpos esculturales, largas piernas, poca ropa y mucha pluma. Escalera, insinuación y coreografía. Trampantojos en los decorados. El Folies Bergere sigue abierto en Paris, remodelado y suntuoso.

ESTE FOLLIES DEL ESPAÑOL: Composición musical y partitura totalmente “Broadway”, de 1971, muy bien ejecutada, difícil y meritoria la tarea cantante de los actores. Intuyo mucha más ironía y sarcasmo del que hemos podido disfrutar.

LA TRAMA: Viejas glorias de la Revista recuerdan sus décadas de éxito, o debiéramos decir de trabajo: habían trabajado mucho y por lo visto ya después nada fue lo mismo. Un libreto simplón que aburre en la primera parte, en la segunda es un placer detrás de otro. El atractivo está en conocer a los artistas, el placer de ver las glorias haciendo de sí mismas con nostalgia o con reivindicación. Es un privilegio para espectadores de edad, y una tortura para jóvenes (el ritmo obedece a la edad media de los protagonistas). Los que estamos en medio lo pasábamos muy bien, sobretodo porque la ironía empapa todo el espectáculo: nos reímos con ellos porque ellos también lo hacen.

LAS ESTRELLAS: Carlos Hipólito trabaja bien el papel, entre contenido y perdido, y se ha trabajado bien la partitura, se nota el esfuerzo. Pep Molina me pareció muy convincente, y emotivo, un esfuerzo que hay que agradecerle a él.
A Vicki Peña la hemos visto muy cómoda en ese papel que le gusta de esposa rota malquerida, aunque la partitura se las trae y vimos aparecer por una esquina al asistente vocal (por si acaso). Lo cierto es que disfruté mucho de su trabajo en Sweeney Todd, y ayer lo eché de menos (esta revista de tantas estrellas es lo que tiene, todo muy repartido)
Muy bonito y divertido el número del amor de lluvia que lo hicieron espléndido Mamen García y Lorenzo Valverde.
Y espléndida (qué palabra) Teresa Vallicrosa, se lo comía todo en escena, una delicia vocal y actoral.
El número sorpresa fue el de Asunción Balaguer (actriz viuda de Rabal, muchos años), verla cantar como si un ensayo divertido fuera, como si la hubiesen invitado ese día de improviso, la broma está marcada en el libreto, ella tímidamente bromea con el director de orquesta y con nosotros. Lo curioso es que se convierte en la auténtica protagonista del show, que recupera el escenario para hacer esa actuación estelar histórica que nos hizo reír y sonreír. Ella se divierte y disfruta de lo lindo.
Massiel se defiende y es una broma simpática su autobiográfica versión del número de la celebridad perseguida por las cámaras. Todos vemos que la voz ya no da para mucho más, pero su salero lo compensa, ella es honesta y alegre de verdad.

EL ESPECTÁCULO: Un espectáculo bien hecho, la escenografía efectiva, resuelve muy bien los cambios sin apenas sobresaltos.
La iluminación es escasa en muchos momentos, salvando las bonitas composiciones de video proyección. Pero esta poca luz se adivina desde la misma Plaza Santa Ana, invade casi toda la producción, es como si las escaseces técnicas del Español hubieran empapado el cartel y la publicidad: triste y oscura como si fuera un teatro alternativo (off, arte, etc). ¡Pero si es una gran producción! ¿Están disimulando?
No es una creación en sí, reproduce fielmente el guión marcado por el autor, y me temo que en la traslación hemos perdido gancho y comicidad fina, pero bueno…
Visto esto, podemos preguntar: ¿dónde está el homenaje al Teatro Español de Revista? Si homenajeamos el género norteamericano de los años 30 y 40, ¿qué pasa con España? ¡Todo un género abandonado, olvidado y marginado sin que los agentes culturales públicos sufran el menor reúma! ¡Ah, que hay que pedírselo al CDN, o a La Zarzuela! ¡Estamos aviados, ahí no contesta nadie!

CONCLUSIÓN: Merece la pena ir a verlo, sin duda. Una joyita teatral así no la podemos disfrutar en Madrid habitualmente, y menos traducida y adaptada para que nos deleitemos con la música sin problemas (está bien hecha la adaptación de los líricos). Pero lo del sarcasmo que no está (y yo creo que debiera ser mucho mayor en la versión española) solo lo saca a relucir claramente Massiel. Mario Gas va de serio en esta ocasión y pincha, en mi opinión.
Una millonada en producción y dos meses el teatro cerrado para ensayos. ¡Ah, eso sí, Mario Gas deslizaba que se va!
Iros a ver Follies, no tendremos muchas de estas por un tiempo. Jon Sarasti, Madrid, 21,02,2012 (capicúa).

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Una respuesta a FOLLIES

  1. gonzalo dijo:

    FOLLIES vuelve al español, me lo perdí entonoces pero en ésta ocasión voy seguro.
    Tiene una pinta genial, estoy deseando ir a verlo.

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