el perro del hortelano

El Perro del Hortelano, de Lope de Vega.
Compañía Nacional de Teatro Clásico,
Teatro Pavón de Madrid, 20 de octubre de 2011.

UN ESPECTÁCULO DELICIOSO

Este es el último montaje de Eduardo Vasco como director de la Compañía Nacional, que acaba de pasar el testigo a Helena Pimenta, la directora que se dio a conocer con modernas adaptaciones de Shakespeare. El propio director saliente se despide en el programa de mano aludiendo al caramelo de texto teatral que ha escogido para el final, una de las más representadas y conocidas de Lope, que tiene una agilidad y comicidad que la hacen simpática a todos los públicos. Así se comprende el lleno de la sala y el entusiasmo de un público muy diverso, desde jóvenes bachilleres a matrimonios mayores.

Es un espectáculo que gusta a todos, muy recomendable para los que quieran probar a ver un clásico español: diversión y belleza. Sobretodo hay que destacar el buen trabajo actoral de las protagonistas (Eva Rufo y Isabel Rodes), lo atinada y contenida ambientación de la música y canto en directo (Alba Fresno, Sara Agueda y Eduardo Aguirre), y el brillante diseño de vestuario (Lorenzo Caprile). La dirección de Eduardo Vasco ha destacado las claves cómicas de todos los personajes secundarios (Joaquín Notario es una garantía), y ha limado el conflicto personal en la pareja central, acercándolo a una comedia sentimental moderna entre jefes y subalternos.

El riesgo de este título estaba en el recuerdo de la película que Pilar Miró dirigió en 1995, y que Vasco tenía presente. En la película que protagonizaron Carmelo Gómez y Emma Suárez, los conflictos psicológicos de los amantes estaban muy acentuados, más allá de lo que el propio Lope compuso, y todos recordamos un secretario colérico y vigoroso retando enfurecido a su dueña, mucho más descontrolada que nuestra protagonista. Pero aquello era cine, y esto teatro.

La peripecia la protagoniza una mujer noble y soltera que tiene que escoger marido entre nobles pretendientes, todos ellos hombrecillos ridículos. En ese momento se entera de los amores que su secretario personal, suponemos que guapo (gallardo) y sabemos que ingenioso, mantiene con una criada con intención de matrimonio. Los celos la consumen y descubre en su pasión que estaba enamorada de ese criado suyo desde tiempo antes.

La tensión entre autoridad y pasión amorosa atrapa a los dos, jefa y subalterno, en un bonito juego que el director convierte en la clave de modernidad del espectáculo: vemos a una jefa contrariada al tener que rebajar su autoridad para no sufrir desamor. Se acerca a la situación que viven las profesionales de alta cualificación que tienen que rebajar su competencia para acceder a nuevos puestos.

Pero la historia de Lope-Vasco es un cuento más bonito, y es más fácil subirle a él de categoría y hacerle noble, aunque tengan que inventar un farragoso proceso de engaño de un viejo, y glorioso actor secundario José Luís Santos, el noble que nombra heredero al secretario, y como en una lotería, lo convierte en rico. El episodio turco, que intentaba disimular lo tedioso, se convertía en confuso: Para lograr una comicidad que sin duda pretendían, deberían haber añadido una cierta tensión, y no vender el pescado tan rápido, con lo que perdimos fuerza en los gags.

La trama estuvo muy bien expuesta, y vimos un espectáculo de categoría, realzada por el vestuario de Caprile, colorista y cortesano recreando líneas del siglo XV más que del XVII, muy elegante y un auténtico deleite para la vista. Lástima que el vestuario no luciera como debía por una escenografía oscura y torpe: una escalera era un buen comienzo si no le hubieran añadido absurdos telones poco coherentes y que cerraban el espacio sin gracia y matando el color.

Bastante mejor la iluminación, un buen trabajo de Miguel Ángel Camacho (atentos a los iluminadores, que ya ganan premios nacionales), y la música. Creo que han acertado en El Perro del Hortelano con una medida adecuada: coplas sencillas, apenas repetidas, la música acompaña pero no satura (el juego del actor de cambiar el registro sonoro es una broma bien traída). El acierto completo fue incorporar una suerte de jota vieja al noble pretendiente que bebía sin parar. Lástima que no se apoyara en esa clave el trabajo cómico de estos nobles grotescos, que abusaban del amaneramiento y de los gritos.

Y detrás de la música, una deliciosa dicción del verso y una interpretación sobresaliente. He aquí el mayor logro del director de escena: el espectáculo se disfruta y comprende sin sufrir, las carcajadas del público son estupendas, se comprende que el espectador ríe porque vive la peripecia en tiempo real. Incluso ese problema acústico que tiene el Pavón, que del centro del escenario no llegan las voces al auditorio, lo mitigan los actores con su buena proyección.

Aquí toca hacer una salvedad: las intérpretes protagonistas femeninas son excelentes, y se desdibuja un tanto el trabajo de los hombres, sacrificados al ambiente de farsa que tanto gustó a parte del público. La fiesta que organiza Eva Rufo con su gestualidad es un espectáculo a no perderse, es muy divertida sintiéndose angustiada y un placer cómo llena el escenario con ademanes de bailarina. Isabel Rodes (la criada Marcela que sufre los desdenes de su novio, que la menosprecia en cuanto tiene acceso a la señora) marca un estupendo equilibrio entre el candor de una campesina enamorada y la furia de mujer despechada. Yo echo de menos el conflicto que sufre el secretario cuando le facilitan el ascenso social de manera milagrosa: lo que él ya había conseguido por sí mismo con profesionalidad y méritos propios (“Mi ingenio, mis letras y mi pluma”), pero eso hubiera convertido la comedia ligera en drama social, y el director no lo quiso.

El perro del hortelano es un espectáculo delicioso y muy recomendable. Bastante mejor que otros de la Compañía Nacional de Teatro Clásico, una buena guinda para acabar el trabajo de Eduardo Vasco. Dicho sea de paso, creo que es muy loable el esfuerzo de recuperar textos no conocidos del repertorio clásico español, pero también hay muy buenos textos no tan olvidados que no podemos disfrutar en la escena. En fin, la mezcla y la alternancia tendrán de positivo que con todos se mejora el producto.

Jon Sarasti, Madrid, 20 de octubre de 2011.

El perro del Hortelano, de Lope de Vega. Versión y dirección: Eduardo Vasco. Músicos: Alba Fresno, Sara Águeda, Eduardo Aguirre de Cárcer. Elenco de actores: David Boceta, Joaquín Notario, Eva Rufo, Isabel Rodes, María Besant, Luisa Martínez, David Lorente, Miguel Cubero, Jose Luis Santos, Pedro Almagro, Alberto Gómez, Diego Toucedo, David Lázaro, José Rodríguez. Escenografía: Carolina González. Vestuario: Lorenzo Caprile. Iluminación: Miguel Angel Camacho. Asesor del verso: Vicente Fuentes. Septiembre-Diciembre 2011.

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Una respuesta a el perro del hortelano

  1. silvia dijo:

    Gracias por la recomendación para ver y disfrutar. Muy interesante tu critica que invita a acudir al teatro. Por lo que he visto en la Web todavía estamos a tiempo de ver el espectáculo:

    Logroño (Teatro Bretón): 20-21 de enero de 2012
    Alicante (Teatro Principal): 10-11 de febrero de 2012
    Jerez de la Frontera (Teatro Villamarta): 17-18 de febrero de 2012
    Sevilla (Teatro Lope de Vega): 7-11 de marzo de 2012

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